Lo que hacemos y por qué te afecta.
Hay cosas que han pasado en España en los últimos diez años que han cambiado el debate público sobre migración para siempre. Detrás de todo eso: nosotras.
Noticias que abrieron telediarios. Investigaciones que obligaron a ministros a comparecer en el Congreso. Campañas que movilizaron a 900 organizaciones. Datos que se usaron para aprobar la mayor regularización de la historia democrática española.
Un equipo pequeño, cientos de voluntarios, años de investigar, comprobar, probar y organizar. Con el apoyo de un pequeño grupo de impulsores y 300 donantes regulares.
Hay cosas que afectan a tu vida —lo que votas, lo que pagas con tus impuestos, lo que el Estado te cuenta y lo que te oculta— que alguien tuvo que investigar, sacar a la luz y poner en el debate público. Ese trabajo, durante diez años, lo hemos hecho nosotras.
Una década
de impacto real

Los muros como sistema de control
Cuando Trump usaba el muro con México como arma electoral, nosotras llevábamos un año investigando cómo los muros funcionan como excusa para instalar sistemas de control. Hicimos el primer especial en España que trazó el paralelismo entre el muro de Trump y la valla de Melilla. Portada de El País. Más de medio centenar de apariciones en medios. Especial en A Vivir de Cadena SER en horario de máxima audiencia.
El muro no es una solución: es una metáfora que se convierte en política. Una vez que aceptas que el muro es la respuesta, has aceptado que el migrante es la amenaza. Y a partir de ahí, todo lo que venga —recorte de derechos, militarización de fronteras, erosión del estado de derecho— tiene justificación.

La explotación sexual de menores refugiados en Atenas
Denunciamos la explotación sexual de jóvenes sirios menores solicitantes de asilo en Atenas y la desaparición de niños refugiados en Europa. Conseguimos que la embajada griega en Madrid se pronunciara públicamente. El sistema de prostitución y trata en Atenas se desmanteló.
Hay cosas que no necesitan un argumento de interés propio. Solo necesitan que alguien las vea. A veces el periodismo no cambia leyes ni hace caer gobiernos. Solo hace que algo horrible deje de ocurrir. Eso también es suficiente.

Determinamos el lenguaje con el que hoy se habla de migración
Publicamos la primera guía de nuevas narrativas migratorias. Nuestra misíón: no respondas a las provocaciones, establece nuevos marcos de conversación. Una propuesta radical en 2017 que hoy usan decenas de miles de organizaciones sociales, partidos políticos y gobiernos en toda Europa. Más de 300 formaciones. El libro Activistas del amor en 2025.
El debate sobre la migración es también sobre la democracia: sobre si estamos dispuestos a permitir que el miedo al otro se use para desmantelar los derechos y las instituciones que nos protegen a todos. La injusticia que sufren los migrantes y la pérdida de derechos que sufrimos todos son dos caras de la misma moneda.

Pusimos nombre a la industria que nadie quería ver
Primer gran especial sobre la Industria del Control Migratorio. Auditamos quiénes se lucran con las políticas antimigratorias. Revelamos cómo el dinero público financia sistemas de vigilancia y muros tecnológicos sin rendición de cuentas democrática. Publicaciones con El País, El Confidencial, Al Jazeera, Le Monde, The Guardian. La ONU y el Defensor del Pueblo usaron esos trabajos. Nuestros hallazgos forzaron investigaciones de la Comisión Europea.
Tus impuestos están financiando algo. Parte del presupuesto europeo va a contratos con empresas de seguridad, a acuerdos con gobiernos autoritarios, a sistemas de vigilancia sin control democrático. Lo que no se investiga no existe en el debate. Lo que no existe en el debate no se vota. Lo que no se vota no se puede cambiar.

Desde Mérida, conectamos a los periodistas que cambian el mundo
Creamos el único Congreso Internacional de Periodismo de Migraciones del mundo. Cada año reunimos a más de 100 periodistas internacionales en Mérida. Hemos cambiado enfoques, introducido la perspectiva económica, dado espacio a los protagonistas —incluidos jóvenes migrantes no acompañados— y apoyado a freelancers en condiciones precarias.
Cuando un periodista cubre la migración como una crisis de seguridad, tú la percibes como una crisis de seguridad. Los periodistas que han pasado por Mérida vuelven con otro marco. Ese marco acaba en los medios que lees. Ese cambio llega, sin que lo sepas, hasta ti.

Melilla: demostramos que la impunidad se puede romper
Dos chicos murieron en instituciones tuteladas por el gobierno de Melilla. Lo denunciamos. El gobierno nos amenazó y acosó. Al borde del cierre, seguimos investigando. En 2019, junto a El Confidencial, publicamos Melilla Vice: la investigación que documentó una trama de corrupción de más de 20 años. El gobierno perdió las elecciones después de 24 años en el poder.
Cuando la impunidad se rompe en un sitio, eso viaja. Demuestra que el periodismo de investigación tiene consecuencias reales. Que merece la pena intentarlo aunque todo el mundo diga que no se puede.
Ayudamos a crear el primer medio de Europa gestionado por refugiados sirios
En 2019 acogimos a cinco periodistas sirios en nuestra oficina. En 2020 les ayudamos a crear Baynana: el primer medio gestionado completamente por refugiados sirios en Europa. Duró tres años. Tres de sus miembros siguen trabajando como periodistas hoy.
Cuando los protagonistas son también los narradores, la persona migrante deja de ser un objeto de análisis. Eso quita la otredad. Y sin otredad, es más difícil el miedo, más fácil el reconocimiento, más posible la convivencia real.

Los datos que nadie tenía y que lo cambiaron todo
Publicamos con la Universidad Carlos III el primer estudio en quince años que cuantificó la irregularidad en España: entre 475.000 y 514.000 personas. Argumento fiscal: regularizar generaría hasta 950 millones de euros anuales en beneficio neto. Lo citaron la Fiscalía General, el Parlamento Europeo, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y Human Rights Watch. Sobre esos datos se construyó la regularización extraordinaria de abril de 2026.
Sin datos, no hay debate. Sin debate, no hay política. Había cientos de miles de personas trabajando en tu país, pagando impuestos, cuidando a tus mayores. Y el Estado no las reconocía. Nosotras pusimos los datos sobre la mesa.

Demostramos que hubo al menos un muerto en el lado español de la valla durante la «Masacre de Melilla»
Como parte de un consorcio internacional, demostramos que hubo al menos un muerto en el lado español durante la masacre. Se llamaba Anwar, era de Sudán, tenía 27 años. El Gobierno negó estos hechos. La investigación se publicó en El País, The Washington Post y Le Monde. El ministro Marlaska fue reprobado en el Congreso. El Gobierno respondió ante el Parlamento Europeo.
Tu Gobierno puede decirte la verdad o no. Sin periodismo de investigación, no hay forma de saberlo. Y sin saberlo, no puedes pedir cuentas. No porque no quieras. Sino porque no tienes la información que necesitas para hacerlo.

Construimos el terreno para la mayor regularización de la historia
Cuatro vueltas de nuestra narrativa circular durante cinco años. Datos cuando no existían. Argumentos cuando nadie los tenía. Voces migrantes como protagonistas. 900 organizaciones. 611.821 firmas validadas. El Gobierno aprobó la regularización en abril de 2026 usando exactamente los marcos que nosotras habíamos construido. 500.000 personas. Consenso histórico.
Las decisiones que cambian tu país empiezan mucho antes de que se voten. El cambio es posible. Pero requiere trabajo invisible durante años antes de que se vea. Nosotras hacemos ese trabajo.

Probamos que España patrocina el abandono de migrantes en el desierto
En colaboración con Lighthouse Reports y Human Rights Watch, documentamos que las autoridades mauritanas —financiadas con equipamiento español— detienen a personas negras de forma arbitraria y las abandonan en Gogui, frontera desértica con Mali, bajo control de grupos yihadistas. Cada semana la Policía Nacional española recibía listas de nombres. ACNUR y la OIM estaban al tanto.
España no abandona a nadie en el desierto directamente. Financia a quien lo hace. Proporciona los vehículos. Recibe los listados. Eso se hace en tu nombre, con tu dinero, bajo el discurso de la cooperación y los derechos humanos.

Destapamos que España construía cárceles de migrantes en Mauritania mientras decía que no lo haría
El Gobierno dijo que se oponía a construir cárceles de migrantes fuera de Europa. Una semana antes, ya había firmado los contratos para construir dos en Mauritania. Lo investigaron José Bautista y Pablo Fernández con apoyo del Pulitzer Center. Los centros incluyen cunas. Porque también encierran bebés. Más de 30 medios se hicieron eco.
Tu dinero —fondos del Ministerio de Asuntos Exteriores, presupuesto europeo— está financiando esto. El Gobierno que dice defender los derechos humanos firma contratos que los violan a miles de kilómetros. Nadie mira. Salvo quienes van a buscarlo.
Una oficina que es mucho más que una oficina
Empezamos siendo cuatro personas y una oficina prestada. Hoy somos once personas contratadas con nuestra propia oficina en el centro de Madrid.
Es un espacio abierto: artistas migrantes que necesitan donde dar talleres, organizaciones que no tienen dónde reunirse, personas del barrio que pasan a visitarnos, periodistas sirios que necesitaban un lugar donde arrancar.
Podríamos trabajar desde casa. Hemos decidido no hacerlo.
Formamos a la generación que viene
Más de 200 voluntarias y jóvenes en prácticas han pasado por porCausa. Todas las personas jóvenes que han pasado por aquí han conseguido trabajo.
El voluntariado y las prácticas no son un añadido: son parte de lo que somos. Cada practicante lleva consigo un método, una ética y una forma de mirar. Eso se multiplica.
Y ese multiplicador es lo que garantiza que el trabajo que hoy parece imposible sea posible en diez años.
Apoya nuestro trabajo
Diez años de impacto.
El siguiente paso, contigo.
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Forma parteNos dijeron que no se podía cuantificar la irregularidad.
Lo hicimos.
Nos dijeron que no se podía mover a las audiencias conservadoras.
Lo hicimos.
Nos dijeron que no se podía construir una coalición transversal.
Lo hicimos.
Nos dijeron que no se podía cambiar la política migratoria en España.
Lo hicimos.
Lo que viene también parecía imposible.
Ya estamos en ello.

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