Si existe un paradigma que defina el siglo XXI, seguro que tendrá que ver con el empleo de la tecnología para mejorar la vida de las personas, ayudarlas, cubrir sus necesidades, hacerlas más productivas o, sencillamente, más felices. Como emprendedor tecnológico del siglo XXI, no podía ser otra la visión de Jorge Gómez Sancha, nuevo pionero de porCausa.

El desarrollo y la programación de software fueron los aspectos del mundo tecnológico que despertaron la curiosidad de este emprendedor. Sancha se formó en esta rama durante años en empresas como Bankinter y Entriq. Junto a un compañero de esta última compañía, y sin saber lo difícil que resultaría, hicieron despegar una plataforma de software para empresas de vídeo bajo demanda (VOD por sus siglas en inglés), su primer proyecto de emprendimiento, bautizado como BeBanjo y que abandonó con gran éxito seis años más tarde.

Con el tiempo, Sancha cambió los códigos de programación por los equipos de personas, incorporándose al mundo de la hostelería bajo la compañía Be Mate, como Director General de esta nueva propuesta turística que conocimos de la mano de Kike Sarasola.

Ahora, más distanciado de Be Mate y a la caza de nuevos proyectos, Sancha persigue ampliar su desarrollo personal aplicando sus conocimientos sobre el entorno online a mejorar la vida de las personas.

Antes de emprender las aventuras de BeBanjo y Be Mate, estuviste en Bankinter. ¿Qué te hizo abandonar tener un buen trabajo por cuenta ajena?

Con Bankinter hubo una época buenísima que coincidió con el boom de Internet. Ahí aprendí muchísimo a programar, que es como empecé. Pero luego llegó el crash de Internet y pasé de trabajar en un sitio puntero y emocionante a un sitio donde no había dinero para hacer ningún proyecto. Fue entonces cuando me ofrecieron trabajar en una empresa extranjera y salí de allí.

¿Por qué decidiste fundar BeBanjo?

Antes de BeBanjo estaba en Entriq, una empresa americana. Había muchas cosas que pensaba que debían hacerse de otra manera. Un amigo de esa empresa y yo hablamos de la posibilidad de hacer algo juntos y un día nos pusimos manos a la obra para hacer las cosas como pensábamos que había que hacerlas. Y es que cuando no sabes lo difícil que va a ser hacer algo, te metes de cabeza. Y nos salió muy bien.

¿Cómo describirías BeBanjo?

Es una empresa que hace software específico para las empresas de vídeo bajo demanda. Por ejemplo parte de la gestión de Movistar Televisión se hace con el software de BeBanjo y hay clientes como Disney o Sony pictures… Yo ya sólo estoy allí en espíritu.

¿Por qué saliste de la empresa?

Vendimos BeBanjo a un grupo francés a los tres años de fundar la empresa y yo la gestioné otros tres años más. Pero llegó un momento en que yo sentía que había aportado lo que tenía que aportar, así que me aseguré de que había una sucesión correcta y me fui. Ahora va fenomenal.

¿Te consideras un afortunado por poder saltar de un proyecto a otro en función de tus intereses?

Totalmente. Me siento un afortunado en eso y en otros muchos aspectos de mi vida, lo cual me da mucha tranquilidad. El mundo tecnológico es algo que está empezando y tengo la suerte de haber decidido dedicarme a algo que me encanta y donde hay muchas oportunidades.

“El mundo tecnológico es algo que está empezando y tengo la suerte de haber decidido dedicarme a algo que me encanta y donde hay muchas oportunidades”

¿Qué es lo que más te gusta del desarrollo y la programación de software?

Ahora desarrollo y programo bastante poco, pero lo que me gusta es que es como un juego, como estar resolviendo sudokus, pero de cosas más interesantes. Cuando programaba y me pasaba el día concentrado en un problema, para mí era un placer. Pero en las empresas de software, el que programa razonablemente bien, acaba gestionando programadores. Esto me ocurrió y muy pronto empecé a gestionar equipos de desarrollo. En realidad, el placer está en construir algo de la nada. Empezar del cero más absoluto a, de repente, tener algo que resuelve algún problema, que ayuda a mucha gente, les hace feliz o más productivos en el día a día. Tienes la oportunidad de afectar a sus vidas.

¿Echas de menos desarrollar?

Como programador tienes unos problemas muy concretos y esos son los que tienes que resolver y ya está. Generalmente trabajas en equipo y, si es un buen equipo, es muy placentero. Eso se echa de menos. Pero como director general lo veo todo y tengo la oportunidad de meter la cabeza en muchas otras cosas que también me encantan.

¿Crees que es importante que la gente joven aprenda a programar?

A todo el mundo le recomendaría que, por lo menos, tuvieran en la cabeza cómo funciona un ordenador. Y que alguna vez en su vida hagan un programa que haga algo sencillo. Eso te estructura la cabeza, te ayuda a entender cómo funciona cualquier producto tecnológico, un teléfono, una página web… Tiene mucha utilidad en el mundo al que vamos en el que usamos tecnologías que no tenemos ni idea de cómo funcionan. Si te interesa programar, tienes el futuro garantizado porque le vas a echar horas y te vas a hacer bueno.

¿Por qué tienes tanto interés en los proyectos pioneros?

Tengo inquietud. No es tanto que sea algo nuevo, sino que sea algo que me vaya a ayudar a desarrollarme y en lo que yo tengo algo que aportar. Que la gente con la que vaya a trabajar me interese y que tenga un fin con el que me identifique.

A la hora de comprometerte con un nuevo proyecto, ¿qué requisitos tiene que cumplir?

Para mí la gente es lo más importante. No me importa tanto la industria, lo que me importa es trabajar con gente que yo admire y de la que aprenda algo todos los días. Y, si además el proyecto me interesa personalmente porque puedo ser usuario, pues todavía mejor. Tiene que ser algo cuya utilidad me importe.

No me importa tanto la industria, lo que me importa es trabajar con gente que yo admire y de la que aprenda algo todos los días”

Ahora que has trabajado en el sector privado, ¿consideras que está suficientemente implicado en las causas sociales?

Creo que no. Con la excepción de Room Mate Hotels y Be Mate, que sí están muy implicados en causas sociales, la mayoría de los sitios en los que he trabajado no lo estaban. Creo que cada vez más hay una conciencia de que colaborar con causas sociales tiene un retorno positivo para la empresa, pero creo que aún estamos muy lejos de donde deberíamos estar.

¿Tiene el sector privado algo de lo que pueda aprender el tercer sector?

Todas las estrategias que hoy en día utilizan las empresas online para atraer clientes, tener notoriedad, llegar más lejos… Todas ellas son aplicables igual al tercer sector, aunque no tengáis tantos recursos o no busquéis un fin parecido. Por ejemplo, hoy en el mundo online está muy de moda las startup y las metodologías ágiles de ensayo, de error e iteración. Es decir, hacemos lo mínimo posible para salir al mercado, obtenemos feedback y hacemos pequeños ajustes basados en ese retorno hasta que demos con el punto dulce de lo que se esté vendiendo.

En el caso del tercer sector hay mucho que aprender de eso y no necesitas a la persona más puntera para aplicarlo. Creo que es fundamental ampliar el altavoz de problemas que en organizaciones como porCausa se están intentando atajar y que tengan la máxima audiencia posible.

¿Qué problemas consideras que son más importantes o urgentes de atajar a nivel social?

Confieso que no soy un experto en esto. Para mí, la educación y el alojamiento son cosas fundamentales; porCausa me interesa por esto, porque trabaja algunas con alguna de estas causas que perseguir. Considero muy importante analizar los cambios de los efectos legislativos, a razón del ahorro de costes y la crisis… Qué efecto tiene eso en la gente más necesitada.

¿Por qué decidiste colaborar con porCausa?

Desde que conocí a Gonzalo Fanjul y a Sindo Lafuente me pareció un proyecto alucinante, porque daba en el clavo de la situación en la que está España, que era algo que este país necesitaba. La independencia periodística nunca ha estado más en entredicho en nuestro país y, hacer un periodismo de datos sin ánimo de lucro me parecía fundamental. Ni a muchos medios ni a la clase política le interesa sacar a la luz muchos de estos datos. Pero son datos fundamentales para el desarrollo del país.Creo que eso es democracia: llegar donde la clase política no llega y publicarlo para que el gobierno se vea obligado a reaccionar. Sindo Lafuente y Gonzalo Fanjul son como si Nadal y Federer te dijeran que van a montar una escuela de deporte, ¿quién no querría colaborar? Cuando les oyes hablar te dan ganas de dejarlo todo y unirte a lo que están haciendo.

“Creo que eso es democracia: llegar donde la clase política no llega y publicarlo para que el Gobierno se vea obligado a reaccionar”

¿Qué estrategia concreta del entorno online podríamos adoptar desde porCausa?

Vosotros estáis haciendo muy bien la estrategia de contenido. Generar contenido interesante, veraz y preciso sobre la realidad y luego darlo de una forma fácil para gente que a lo mejor no sabe nada de esto. Ya que mucha gente no va a buscar este contenido, atraerles para concienciarles es algo que estáis haciendo muy bien y que se tiene que aplicar el tercer sector. Tendríais que mirar qué efecto tiene cada trabajo que hacéis e intentar ir en esa dirección sin perder el espíritu de lo que sois y queréis conseguir. No podéis ser una empresa privada, pero sí podéis conseguir que lo que hacéis tenga el mayor alcance posible. En resumen, una buena estrategia de contenido para que todo el trabajo que hace porCausa llegue de verdad a la gente y analizar qué efecto tiene lo que hacéis. Y, a partir de ahí, ir sembrando.

Y, ahora, ¿qué? ¿Qué es lo que tienes ahora entre manos o cuál va a ser tu siguiente paso profesional?

Continúo colaborando con Be Mate, aconsejando en temas online y de producto. Ahora mismo estoy hablando con otras empresas. Y, por supuesto, colaborar con porCausa.