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25 inmigrantes se atrincheran en un edificio de Melilla”, “La avalancha de 500 inmigrantes se salda con 57 heridos en el mayor asalto de su historia”, “Unos 80.000 inmigrantes en Marruecos y Mauritania esperan pasar a España, “Orines y escupitajos ‘con ébola’, fuego y piedras, desde lo alto de la valla”. “El drama de la inmigración irregular”…

Esto no es Hollywood. 

Un lenguaje militar, una foto alarmista y un tratamiento que no tiene el cuenta el contexto son los principales fallos que los medios de comunicación cometen a la hora de informar sobre inmigración. Para crear un contexto más respetuoso con los derechos de las personas inmigrantes y sensibilizar a los periodistas, encargados de acercar la realidad de la inmigración al público, Red Acoge acaba de presentar “Inmigracionalismo”. El estudio en el que han participado más de 100 periodistas recoge las conclusiones derivadas de analizar 1.700 noticias.

Las personas que no suelen tener un acceso directo con la realidad de la inmigración conforman su percepción con la información que les llega de los medios. Es por ello que el sensacionalismo o manipulación informativa sobre la inmigración (inmigracionalismo) es tan peligroso. Alimenta el miedo hacia una población que tan solo emigra de otro país y presenta, como una amenaza hacia el resto de la ciudadanía, lo que sólo es un proceso migratorio.

Algunas de las reflexiones que recoge el estudio es que los medios en numerosos casos nombran el origen de las personas que realiza un acto delictivo, incluso cuando no hay relación entre su origen y el suceso. De esta forma se apoya la idea de que las personas de cierta raza tienden a hacer todas lo mismo y establece unos marcos en la el imaginario colectivo que asocian inmigración y delincuencia. Se asume equivocadamente que toda la población inmigrante roba, vive al margen de la ley -o está relacionada con mafias- y se le coloca la etiqueta de ilegal.

El discurso de criminalización es una constante desde que 15 personas murieron en Ceuta en febrero después de que la Guardia Civil les repeliera con pelotas de goma. Justificar las medidas ilegales que el Gobierno ha adoptado, y que ahora quiere legalizar, implica vender una alarma injustificada en la frontera. Tratamiento que muchas veces los medios compran por el interés noticioso que tiene para captar a la audiencia crear una sensación de invasión.

Ni criminales ni pobres negritos 

Pero el mismo error comete el que criminaliza como el que tiende a paternalizar, o tratar desde el prisma de pobreza a personas con los mismos derechos que nosotros. Gente que llega o se va del país, pero personas al fin y al cabo. ¿Queremos una sociedad que excluya a los débiles o una que tenga en cuenta los derechos de todos independientemente del color de su piel y de dónde provengan?

El resultado de todas estas prácticas es que la inmigración es percibida como un problema para más personas, que asuntos como la violencia contra la mujer, los desahucias o el fraude fiscal, según el ultimo barómetro publicado por el CIS. Además, entre la ciudadanía reina la creencia de que la mayoría de personas entra entre “avalanchas” y “asaltos”, aunque la realidad sea que el número de personas inmigrantes que llega a España vía patera o por Melilla no significan ni el 1%.

Artículo originalmente publicado en el Blog 3500 millones de El País.