Italia decide algo más que un Gobierno

El país mediterráneo, que continúa siendo uno de las grandes receptoros europeos de refugiados y migrantes, celebra elecciones el 4 de marzo.

Italia celebra elecciones el 4 de marzo en un contexto político y social complicado, en todos los aspectos. Italia continúa siendo una de las grandes afectadas por la llegada de refugiados y migrantes que llegan por la ruta central del Mediterráneo, asumiendo la tarea titánica de rescatar en sus aguas y acoger en su territorio en cifras que van de 181.000 en 2016 a 120.000 en 2017 (un 35% menos, en gran parte debido a sus acuerdos con Libia para frenar las llegadas). Económicamente, Italia permanece en la lista de los diez países más ricos del mundo y es la tercera economía de la zona euro pero su deuda pública y su lento crecimiento preocupan a Bruselas.

De hecho, los indicadores de medición de la pobreza señalan un aumento: en 2016, el 30% de los residentes en Italia estaban en riesgo de pobreza o exclusión social, empeorando las cifras del año anterior (un incremento del 1,3%) y por encima de la media comunitaria (23,5%). Todos los componentes del indicador de riesgo de pobreza o exclusión social mostraron un aumento: la proporción de personas en riesgo de pobreza (20,6%, un 0,7% más que en 2015), la proporción de personas severamente desfavorecidas (12,8%, 1,3% más que en 2015) así como la proporción de personas con baja intensidad laboral-menor del 20%- (12,8%, un 1,1% de aumento respecto al año anterior). Aunque la desigualdad se redujo un 15,1% en el índice Gini en 2016, este dato no es necesariamente una buena noticia, pues en sociedades con una bolsa de pobreza tan grande, la desigualdad se reduce igualando por abajo, no por arriba.

La eterna fractura norte-sur se ha hecho evidente tras los resultados de los referendos de Lombardía y Véneto (octubre 2017), claramente a favor de mayor autonomía, que han reabierto los debates federalistas y ahondan en esa brecha de desigualdad territorial. Pero el cambio de modelo de Estado con un parlamento tan débil no merece la atención de ninguno de los partidos —hasta la Liga Norte ha eliminado Norte de su nombre para evitar más problemas—, al menos en el corto plazo, porque la cuestión federalista está siempre latente.

La opinión pública no se ha mostrado favorable a apoyar a los partidos europeístas. El Movimiento 5 Estrellas (M5S), partido en cabeza en las encuestas, incluyó —aunque luego retiró— en su programa una consulta sobre el futuro de Italia en la UE. La coalición derechista de Berlusconi —que superaría al M5S gracias en su alianza electoral con la Liga Norte, Forza Italia, Hermanos de Italia – Alianza Nacional (FdI-AN) y Nosotros con Italia (NcL)—, también es mayoritariamente euroescéptica, aunque todos han suavizado sus posiciones respecto a la UE en los últimos tiempos. También preocupan a Bruselas las relaciones de los candidatos con el Kremlin, que en mayor o menor medida estarían a favor del fin de las sanciones con Rusia.

Italia es un país con un 10% de población inmigrante (5,9 millones de personas) que ha experimentado un incremento del 6,1% desde 1995. Es un país asomado al Mediterráneo que ha pasado de recibir 10.000 peticiones de asilo en 2010 a 122.960 en 2016.

La política de inmigración italiana, según la legislación específica desde los años 2000 siempre ha estado asociada a la seguridad, con distintas connotaciones según el partido gobernante (como una amenaza para los partidos de centroderecha y derecha y con una tímida pero más positiva aceptación por parte del centro-izquierda del Partido Demócrata). Debido a los gobiernos de coalición existentes desde 2011, y con motivo del inicio de la crisis migratoria de 2015, las medidas políticas han oscilado entre la apelación a una mayor cooperación y solidaridad de la Unión Europea y el resto de estados miembros y la aplicación de medidas estrictas de control migratorio que chocaban con la legislación europea. En abril de 2017 se aprobó el Decreto de Minniti (Marco Minniti es el actual ministro de Interior del PD) que trata de acelerar el proceso de solicitud de demandantes de asilo y distinguirlos de los inmigrantes irregulares, prohibiendo a los demandantes rechazados una segunda apelación, así como aumentar el número de centros de detención e introducción del trabajo voluntario para los solicitantes. El número de personas que llegaron a Italia en 2017 se redujo en un 35% respecto del año precedente, gracias en parte a la política de Minniti, enfocada en acuerdos con el Estado fallido de Libia, duramente criticado por los defensores de los derechos humanos.

Según una encuesta reciente (5 de enero de 2018) de la Swg para algunos periódicos, una “línea dura contra los inmigrantes” en campaña podría suponer un 30% del apoyo electoral, por lo que declaraciones supremacistas como la de Attilio Fontana (de la Liga Norte en coalición con Berlusconi) en defensa de la “raza blanca en peligro de desaparecer”, o las de Matteo Salvini (Liga Norte), que dijo que Italia estaba “bajo ataque” y que “nuestra cultura, nuestra sociedad, nuestras tradiciones y nuestra forma de vida están amenazadas”, van claramente en busca de un beneficio electoral fácil, ya que la migración es el segundo tema de preocupación de los italianos después del trabajo, según el mismo estudio (en mayo de 2013, solo el 4% de los italianos consideraban que la inmigración era uno de los dos problemas más importantes y en noviembre de 2017 subió al 33%). Del mismo modo, el terrorismo ha pasado a ser la tercera preocupación de los italianos. Es más, salvo el empleo (en primer lugar) y las pensiones (en sexto lugar), ningún problema social (educación, salud, seguridad social o vivienda) están entre las ocho primeras. Este comportamiento perjudica al PD en el Gobierno, que no para de bajar en las encuestas desde su pico de éxito en las elecciones europeas de 2014.

Las encuestas anteriores a las elecciones daban como ganadores a los partidos antinmigración. Tanto los populistas de M5S como los conservadores de Berlusconi y los populistas de derechas de la Liga están centrados en la migración (y en euroescepticismo pero ligado a la retórica antinmigración) como prioridad de campaña, dejando solos a la izquierda del PD.

A pesar del complicado panorama de alianzas de cara al próximo gobierno que salga de las urnas el 4 de marzo, teniendo en cuenta que el propio gobierno de centro-izquierda ha llevado a cabo una política claramente antinmigratoria y que la opinión pública demanda mayor represión en este sentido, la única certeza respecto a los comicios es que el sentimiento antinmigración será refrendado por todos los frentes.

La retórica antinmigración y racista ha elevado el tono durante la precampaña, asociando incluso a los solicitantes de asilo e inmigrantes de violadores y transmisores de enfermedades contagiosas, generando miedo y votos directos para la Liga Norte de Matteo Salvini.

El 2 de enero de 2018, el Papa Francisco se refirió a la “creciente presencia de la retórica antinmigrante” sugiriendo que fomenta el miedo hacia los migrantes en lugar de fomentar la paz, probablemente con fines políticos y mostrando violencia, discriminación racial y xenofobia. Ante su propuesta de aplicar el ius soli a los hijos de inmigrantes nacidos en Italia, la Liga Norte le acusó de cometer una intromisión inaudita en la política italiana.

Panorama político: partidos y programas

Italia es hoy una república parlamentaria con democracia representativa y multipartidista, cuyo sistema político está definido en su constitución de 1948. Tras el terremoto político que supuso el macroproceso de Manos Limpias (Mani pulite o tangentopoli) en los años 90, que sacó a la luz las oscuras redes de corrupción en la política italiana y sus vinculaciones con el crimen organizado y grandes grupos industriales que hizo caer a casi toda la clase política (en cabeza Bettino Craxi del PSI), los partidos tradicionales que habían gobernado Italia desde 1948 desaparecieron para dar paso a una nueva generación de partidos en lo que informalmente se llamó la Segunda República.

En las elecciones legislativas de 2013, ninguno de los contendientes (ni la derecha de Berlusconi, ni el centroizquierda de Pier Luigi Bersani ni el Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo) obtuvo la mayoría absoluta para formar Gobierno. Tras un intento fallido de Bersani de hacerlo, y tras la reelección de Giorgio Napolitano como presidente (también del Partido Democrático, PD), uno de sus diputados, Enrico Letta, formó un Gobierno de gran coalición. El gabinete Letta lo formaron miembros de PD, del Pueblo de la Libertad (Berlusconi) de Elección Cívica (SC), Unión de Centro y otros. El Gobierno Letta fue efímero, al abandonar Berlusconi la gran coalición para reinventarse en Forza Italia (FI), segunda parte de su primer partido (1994-2009) y escindir el Pueblo de la Libertad en FI y los que se fueron fieles al gobierno. Letta renunció en febrero de 2014 y Matteo Renzi, recién elegido líder del PD, formó un nuevo gobierno basado en la misma coalición pero con un liderazgo más fuerte (reforzado por sus buenos resultados en las elecciones europeas del 2014 y la elección de Sergio Mattarella —del PD— como Presidente de la República en 2015). Los problemas para Renzi se agravaron con la llegada masiva de inmigrantes y demandantes de asilo en 2015, cuya respuesta le supuso una pérdida de popularidad y los ataques de la Liga Norte y el Movimiento 5S en pleno ascenso en las encuestas. Matteo Renzi renunció al vincular su futuro a los resultados del referéndum de reforma constitucional (consistente en una reducción significativa de las funciones y miembros del senado) que él propuso al parlamento en diciembre de 2016.

El 4 de marzo se eligen 630 miembros de la Camara de Diputados y 315 senadores de la República en la decimoctava legislatura. El resultado de las elecciones de marzo será mas complejo de interpretar debido a la nueva ley electoral, Rosatellum Bis (en honor al diputado del PD, Ettore Rosato, autor de la ley) que distribuye los votos de manera compleja (en el Congreso el 36,8% de los escaños se otorgarán por un sistema mayoritario basado en circunscripciones uninominales y el 61, 26% por sistema proporcional, quedando el 1,9% restante en manos del voto de los italianos en el extranjero). Además el umbral de representación nacional será del 3% para los partidos y un 10% para las coaliciones, lo que favorecerá un parlamento muy fragmentado.

ALIANZA DE CENTRO-IZQUIERDA

Actualmente el Partido Democrático (PD) es líder de la coalición de Gobierno y con 282 escaños y 97 senadores. Se presenta a las elecciones dentro de la Alianza de Centroizquierda (Coalizione di centrosinistra) junto a los liberales europeístas de Emma Bonino del partido Più Europa (+Europa, +E), los progresistas de Italia Europa “Insieme” (Juntos) y los centristas de la Lista Cívica Popular (Civica Popolare, CP). También se presentan dentro de esta coalición una lista unitaria dos partidos regionalistas: SVP (Partido Popular del Tirol del Sur, que representa a la mayoría austríaca de la provincia autónoma de Bolzano y que no tiene una ideología definida) y PATT (Partido Autonomista Trentino Tirolés de ideología democristiana).

PIÚ EUROPA

Enma Bonino (Ministra de Asuntos Exteriores durante el gobierno Letta hasta que Renzi subió al poder y nombró a Mogherini, y anteriormente comisaria europea y europarlamentaria) es actualmente senadora y una figura pública referente de la izquierda italiana. Es una ferviente europeísta, que propone en su formación Piú Europa una visión pro inmigración bastante inaudita en el panorama actual: respecto a los inmigrantes dijo en 2017: “los necesitamos y decimos claramente que no nos están robando nuestros trabajos. Ellos hacen las cosas que ya no queremos hacer. A estas personas les confiamos las cosas más preciosas que tenemos, como nuestros hijos y nuestros ancianos”. Hoy tenemos alrededor de 6 millones de inmigrantes que producen el 8% del PIB. ¿Qué queremos hacer con una población que necesitamos? Tenemos que decir la verdad: es un problema, pero no es una invasión “. La formación de Bonino sube en apoyos dentro de la coalición del PD.

“Insieme”/Italia Europa Insieme

Coalición de partidos progresistas, creado en diciembre de 2017 para concurrir en estas elecciones. Sus lideres son Riccardo Nencini (Partido Socialista Italiano), Angelo Bonelli (Federación de los Verdes (FdV) y Giulio Santagata (del Área Cívica (AC). En relación con la inmigración, en su programa declaran que desde la UE se debe “garantizar un sistema de asilo digno” y garantizar “vías de ingreso seguras y legales”, así como “la creación de las condiciones para un proceso más rápido de las identificaciones de los inmigrantes y para la validación de las peticiones de asilo”.

Lista Cívica Popular (Civica Popolare, CP)

Coalición centrista liderada por la actual Ministra de Sanidad, Beatrice Lorenzin (de Alternativa Popular (AP). Son europeístas y reformistas y quieren hacer frente a “cualquier deriva populista y continuar en el camino de la reconstrucción civil, social y material del país”. Se consideran a la izquierda del PD.

PARTIDO DEMOCRÁTICO DE ITALIA (Partito Democratico, PD)

El Partido Democrático de Italia fue fundado en el 2007, el PD es un partido de centroizquierda, plataforma de socialdemócratas, socialcristianos, algunos socialistas y socioliberales, que se presenta ante el electorado como heredero de “el Olivo” (1995). En Europa pertenecen al Partido Socialista Europeo, y al Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo (donde ocupan 26 escaños junto a los 5 del Articolo UNO – Movimento Democratico e Progressista). Matteo Renzi es su actual secretario general y candidato a las próximas elecciones. Sus bastiones electorales son el centro de Italia y las grandes ciudades.

Aunque tradicionalmente apoyan la integración social de los inmigrantes, desde 2017 el PD desde el gobierno ha sido restrictivo y combativo, con un ministro de interior como Marco Minniti, como promotor de duras políticas antiinmigración y de discursos asociativos seguridad-migración, que ha supuesto críticas de sus socios de Gobierno (Demócratas y Progresistas de izquierda) y de parte de la intelectualidad de izquierda italiana (uno de los fundadores del PD, Gad Lerner abandonó el partido recientemente por este motivo).

En su programa (PDF) el PD aboga por el “control fronteras, luchar contra los traficantes de personas, salvar vidas en el mar y dar la bienvenida a quienes huyen de la guerra y la persecución”. Pide la revisión del Reglamento de Dublín (con la redistribución de los solicitantes de asilo en todos los países  de la UE y no solo bajo el criterio de primer país de entrada en la UE), corredores humanitarios en casos excepcionales y más ayuda al desarrollo y acuerdos bilaterales e incluso apoya la introducción del ius como criterio para obtener la nacionalidad italiana para niños nacidos en Italia de padres extranjeros con permiso de residencia y para los menores no acompañados de 12 años que hayan estado bajo tutela del estado al menos 5 años y escolarizados).  Este despliegue de propuestas no casan con la política llevada a cabo por el gobierno que lidera el propio partido bajo la dirección de Marco Minniti (externalización de fronteras y acuerdos con estados fallidos como Libia o mayor control de las ONG que trabajan en rescate y acogida de inmigrantes).

MOVIMIENTO 5 ESTRELLAS (Movimento 5 Stelle, M5S)

Fundado en 2009 por el comediante Beppe Grillo y Gianroberto Casaleggio (fallecido en 2016). En septiembre de 2017, el entonces Vicepresidente de la Cámara de Diputados, Luigi Di Maio, fue elegido en primera vuelta candidato a las próximas elecciones y líder político del movimiento, reemplazando a Grillo.

Ideológicamente el M5S se define como populista, antiestablishment, ecologista, antiglobalización y euroescéptico. Dicen no ser “ni de derechas ni de izquierdas” y que “no existen ideas de izquierdas o de derechas, sino ideas inteligentes o estúpidas”. Lo cierto es que este partido se ha nutrido tanto de los desengañados de izquierda (del PD) como de la derecha (de Berlusconi o de la Liga Norte) y, gracias a esa transversalidad que también ha roto la brecha campo-ciudad, hoy encabezan indiscutiblemente las encuestas para las próximas elecciones.

La táctica de Grillo fue, en primer lugar, negar la contraposición izquierda-derecha y cambiarla por “gente” frente a “casta” (política, burocrática, banqueros, intelectuales, etc.), apelando a una sociedad sin clases. Además, y para desdibujar la dicotomía izquierda-derecha, Grillo utilizó en su programa elementos de ambas programas: de la izquierda, el sindicalismo o el anticlericalismo, y de la derecha, el ataque a la presión fiscal, la crítica a la burocracia y la intervención estatal y, sobre todo, apelando a la soberanía nacional para controlar y restringir la inmigración. A esto añadió temas de interés transversal como la lucha contra la corrupción, medidas de transparencia y límites temporales a la carrera política, mayor democracia digital y acabar con la brecha digital.

El mayor problema del M5S es su cohesión interna, la omnipresencia de su líder y fundador Beppe Grillo y su rechazo a formar coaliciones (por lo que, a pesar de ser el partido más votado en 2013, no logró el gobierno del ejecutivo).

En el Parlamento Europeo, el M5S es miembro del grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa (EFDD), junto con el UKIP y otros populistas de derechas. También obtuvieron las alcaldías de Roma y Turín en 2016.

En septiembre de 2017, Luigi Di Maio, con tan solo 31 años, fue elegido candidato a primer ministro y “jefe político” del M5S, sucediendo a Grillo, que se retiró voluntariamente de la primera línea pero que sigue influyendo en la sombra. Su mayor reto es convertir al M5S en un movimiento creíble y capaz de gobernar. Di Maio fue formado por Grillo, pero es moderado y trata de pescar votantes centristas indecisos.

Para empezar, ha moderado su discurso antieuropeo diciendo que “queremos permanecer en la UE, pero cambiando una serie de tratados que están perjudicando nuestra economía, nuestros negocios”, pero sin renunciar a un futuro referéndum sobre la permanencia en la zona euro. En asuntos exteriores, su programa es variopinto: considera la OTAN una reliquia de la guerra fría, está a favor del reconocimiento de Palestina como estado en sus fronteras anteriores a 1967, apoya alianzas con potencias emergentes como BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), quiere una alianza de países del sur de europa en un diálogo de “Mediterráneo ampliado” y propone levantar las sanciones contra Rusia.

En cuanto a la inmigración, a pesar de que en sus orígenes el M5S no jugaba la baza de la intolerancia, Grillo ya comparó en un tweet de 2015 a los inmigrantes con ratas y en 2016, cuando Sadiq Khan se convirtió en el primer alcalde musulmán de Londres, recibió críticas por preguntar cuándo volaría Westminster. Más recientemente, algunos miembros del partido han empezado a difundir teorías conspiranoicas sobre connivencias entre trabajadores humanitarios y oenegés que trabajan en el terreno con traficantes de personas para ganar dinero y desestabilizar Europa.

LA COALICIÓN DE CENTRO-DERECHA (Coalizione di centrodestra)

Formada por Forza Italia, la Liga (Norte), Hermanos de Italia (Fratelli d’Italia, FdI) y Nosotros con Italia (Noi con l’Italia, NcI).

FORZA ITALIA

Refundada en 2013 por Silvio Berlusconi, la nueva Forza Italia (FI) es un partido político de centroderecha formado por su predecesor, El Pueblo de la Libertad (PdL), sobre los cimientos del homónimo Forza Italia (FI), que estuvo activo de 1994 hasta 2009, cuando se fusionó con la tradicionalista Alianza Nacional (AN) y varios partidos minoritarios para formar el PdL.

Berlusconi, apodado Il Cavalieri, magnate de los medios al frente del gigante Mediaset y Presidente del AC Milan hasta el pasado año, con 82 años y con tres mandatos como Presidente del Consejo de Ministros en Italia (1994-1995, 2001-2006 y 2008-2011), es el fundador y Presidente de Forza Italia, que renacido como su partido acomete una nueva etapa en su carrera política cuando muchos le daban ya por amortizado. Berlusconi en cualquier caso no será el candidato de la alianza de centro derecha puesto que pesa sobre él una condena de inhabilitación para cargo público hasta 2019 por fraude fiscal.

En temas migratorios, Forza Italia pide una intervención internacional que bloquee la inmigración desde Libia a través de “un acuerdo internacional con los libios para la creación de campos de refugiados y el bloqueo de barcos que transportan inmigrantes”. Apela a un Plan Marshall con los países de origen y es contrario a cualquier aplicación del ius soli para la obtención de la nacionalidad italiana. Su programa no es muy innovador respecto al que Berlusconi llevó a cabo desde el gobierno, el énfasis en el eje inmigración -seguridad.

La encuesta de SWG de 2 de febrero le da un apoyo del 15,9 en solitario, perdiendo posiciones dentro de la coalición que antes lideraba incontestablemente a favor de la Liga Norte. Forza Italia está centrando sus ataques en el M5S más que en el PD, y ha suavizado la línea euroescéptica de su socio de coalición de la Liga Norte.

LA LIGA (NORTE)

La Liga Norte (Lega Nord, LN) fue fundada en 1991 como Lega Nord per l’Indipendenza della Padania, por Umberto Bossi, como una federación de varios partidos del norte y centro de Italia, la mayoría de los cuales surgieron y ampliaron su electorado durante la década de los años 1980. Tras 15 años de gobiernos aliado con Berlusconi y casi tres décadas de existencia, la LN nunca ha ocultado su populismo y sus ideas de extrema derecha xenófoba y racista.

Desde mayo de 2017, Matteo Salvini fue reelecto secretario federal de la LN y candidato a las próximas elecciones. Bajo el liderazgo de Salvini, el partido se ha centrado en el euroescepticismo y la antinmigración, relanzando la LN como un partido “nacional” o, incluso, “nacionalista italiano”, postergando el separatismo del norte de su programa y eligiendo un nuevo logotipo en el que ya desaparece la palabra Norte.

Coaligado con Forza Italia en estas elecciones, La Liga trata de suavizar su mensaje antieuropeo para dar credibilidad a la coalición que probablemente gane más apoyo electoral en estas elecciones.

HERMANOS DE ITALIA-ALIANZA NACIONAL (Fratelli d’Italia-Alleanza Nazionale)

Proveniente de dos escisiones del Partido de la Libertad de Berlusconi en 2012, el FdI tiene sus raíces en la historia y los valores del Movimiento Social Italiano y la Alianza Nacional. Su ideología es nacionalista italiana y conservadora de tendencia euroescéptica, aunque algunos la califican de extrema derecha. Cuenta con 9 diputados y ningún senador. En diciembre de 2017, durante el segundo congreso del partido, Georgia Meloni fue reelegida presidenta y el partido fue oficialmente bautizado como Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia).

Giorgia Meloni, de 41 años, fue ministra de la juventud con Berlusconi y actualmente es diputada. Cuando estaba en Forza Italia dijo que los barcos que salen de Libia “deberían ser detenidos nada más zarpar”, mientras que los barcos con contrabandistas a bordo “deberían ser hundidos”.

NOSOTROS CON ITALIA (Noi con l’Italia, NcI)

Es una coalición de partidos políticos de centro-derecha, principalmente democristianos y liberales conservadores. Se fundó en diciembre de 2017 y proviene de una escisión del Partido de la Libertad de Berlusconi. Su líder es Raffaelle Fitto, europarlamentario por su partido Dirección Italia, miembro del Grupo de Conservadores y Reformistas.

La ultraderecha fuera de la coalición: CASA POUND

Casa Pound es un partido proveniente de un movimiento social fundado en Roma en 2003, de base programática en la tradición fascista italiana, que clama por la soberanía y la unidad nacional, en contra de la globalización. Son de extrema derecha, antinmigración y antiestablishment. Rechazan el calificativo de “okupas de derecha”, pero lo cierto es que empezaron sus actividades con la ocupación de edificios en Roma. Son un modelo para Hogar Social Madrid, con los que están aliados y hermanados y proyectan actos conjuntos. Se presentan a estas elecciones con Simone Di Stefano como líder de la lista.

LIBRES E IGUALES (Liberi e Uguali)

Creado en diciembre de 2017 por el Movimiento Democrático y Progresista, la Izquierda Italiana y Posible, esta nueva alianza está liderada por Pietro Grasso, presidente del Senado y ex fiscal jefe antimafia, que compite independientemente por el voto del centro-izquierda frente a la coalición que encabeza el PD. Su objetivo es captar votos de la coalición del PD, desilusionados por su excesivo centrismo y por el liderazgo de Renzi, pero podria involuntariamente suponer una fuga de votos al centro-derecha o al M5S.
En cuanto a inmigración Liberi e Uguali siguen una línea clásica de partido de izquierdas. Quieren la abolición de la ley de inmigración y asilo de la época de Berlusconi , la ley Bossi-Fini, la creación de un único sistema europeo de asilo que supere el criterio del país de acceso o el establecimiento de canales humanitarios y misiones de rescate. Sobre el criterio del ius soli para obtener la nacionalidad, lo consideran tan solo una un reconocimiento, ya que par ellos todos los nacidos en Italia son italianos. También se posiciona en defensa de las ONG de rescate y acogida de inmigrantes.

CONCLUSIÓN

Según los últimos sondeos (SWG del 2 de febrero), el partido más votado sería el Movimiento M5S de Luigi di Maio, aunque superado por la coalición liderada por Berlusconi, que obtendría el 36,2%. A continuación, la coalición de centro-izquierda del PD con el  28,1% y Liberi e Iguali que obtendría el 6%. Con estos datos, la negociación para formar Gobierno estable será ardua, teniendo en cuenta que el partido favorito (en solitario), el Movimiento 5 Estrellas, siempre ha rechazado formar coaliciones de Gobierno.

La coalición de centro-derecha, liderada por el ex primer ministro Silvio Berlusconi, se resiente en las últimas encuestas debido a los conflictos internos entre Forza Italia y la Liga de Salvini, y parece que quedarán por debajo del 40% considerado como el suelo para formar una coalición. Tampoco se espera que las otras dos principales agrupaciones políticas —el centro izquierda Matteo Renzi y el Movimiento 5 Estrellas— obtengan suficientes votos para formar un Gobierno en solitario. Se esperan negociaciones prolongadas o incluso la convocatoria de nuevas elecciones antes de que acabe el año, si no se llega a una gran coalición. La Liga Norte sube en las encuestas en torno al 14-15% (cuando obtuvo tan solo el 4% en 2013), y podría superar a Forza Italia, convirtiéndose en líder de la coalición de centro-derecha, intoxicando a los demás partidos del discurso xenófobo y antieuropeo que trataba de contener Berlusconi. La coalición de centro-izquierda del PD parece estancada, con algun progreso gracias a la formación +Europa de Emma Bonino, pero el que parece imparable es el Movimiento M5S. Ante un panorama tan igualado e incierto se presentan las siguientes posibilidades:

  • Una gran coalición de centro-derecha y centro-izquierda: supondría un Gobierno tecnocrático y estable pero bastante improbable debido a las diferencias ideológicas de algunos de sus miembros (por ejemplo entre la Liga y los sectores más de izquierda del PD).
  • Una coalición antieuropea entre el M5S, la Liga y los Hermanos de Italia: este sería el escenario más desestabilizador para Bruselas, y sería claramente antinmigración.
  • Una coalición débil o un Gobierno minoritario que supondría inestabilidad e incluso un bloqueo parlamentario, que podría desembocar en la cuarta posibilidad, la convocatoria de nuevas elecciones.
  • Una nueva convocatoria electoral, que supondría mayor incertidumbre y un panorama parecido al que ha vivido España recientemente, lo que podría alterar las coaliciones para una nueva campaña y radicalizar los mensajes a la caza del voto.

El atentado racista e indiscriminado de Macerata contra inmigrantes negros del 3 de febrero de 2018, cometido por un antiguo candidato a las elecciones municipales de 2017 en las listas de la Liga en Corridonia, está desenmascarando a la Liga Norte, algo contenida en su mensaje antieuropeista pero desatada en sus mensajes antinmigración. Mateo Salvini llegó a justificar al neonazi Luca Traini, para culpar a las víctimas diciendo que “está claro que la invasión y la inmigración fuera de control conducen al conflicto social” y que “si hay que culpar a alguien, el Gobierno es el que ha permitido que cientos de miles de inmigrantes ilegales vengan aquí sin ningún límite”. Poco después, Berlusconi añadió: “solo el 5% de los que están en Italia, alrededor de 30.000, tienen derecho a permanecer como refugiados. Los otros 600.000 representan una bomba social lista para explotar que solo el gobierno de centro derecha lograría desactivar” (declaraciones a La Stampa). La coalición de centro-derecha ha decidido culpabilizar a las víctimas y optar por el discurso del odio, lo que presagia un final de campaña intoxicado y polarizado que ahondará en la impunidad de un discurso particularmente racista y antinmigrante.

Este artículo forma parte del informe Antinmigración. El auge de la xenofobia populista en Europa, un porCausa Análisis actualizado en febrero de 2018 que puede consultarse y descargarse aquí.

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